Programa Agroforestal
(Agrosilvicultura o Agrosil)
Origen e Historia
En el 1982, se inició una colaboración entre la Organización Internacional Medio-Ambiente y Desarrollo del Tercer Mundo enda-caribe y la Federación Campesina de Zambrana-Chacuey a través de un proyecto de investigación de las prácticas y farmacopeas tradicionales, conocidas por sus siglas TRAMIL
Basado en que el trabajo de enda es desarrollo integrado en el medio ambiente, en el 1984 se inician las prácticas agroforestales (proyectos AGROSIL I-II-III-IV) como un mecanismo que permitiera mejorar el bienestar de las familias campesinas que viven en las veintiocho comunidades rurales de Zambrana y Chacuey en la provincia Sánchez Ramírez de la República Dominicana.
Progresivamente, el proceso de ensayo y reflexión sacó a relucir ciertas contradicciones internas, provocó conflictos entre los miembros de las asociaciones por una parte, y ciertos líderes por otra.
Para llevar a cabo un desarrollo de tecnología alterna, enda empezó, obligada por las circunstancias primero y luego por elección, a apoyarse cada vez más en los agricultores más entusiastas e interesados, los cuales en muchos casos, no eran precisamente los líderes designados por las asociaciones.
Bajo esta circunstancia, comenzó a desarrollarse un nuevo tipo de liderazgo, basado en los agricultores más buscados y respetados de las comunidades en términos de conocimientos, que iban a ser integrados formalmente bajo la apelación de “agricultores pilotos”. En esta elección fundamental, acoplada con una relación seguida con las agrupaciones de base, reside la plataforma fundamental del éxito del Proyecto en fomentar y difundir alternativas adaptadas y aceptadas.
Debido a que las respuestas de los agricultores al programa agroforestal era claramente en función de sus prioridades personales en términos de inversión de tiempo y manejo de sus recursos, mucho más que de decisiones colectivas al nivel de las asociaciones, se decidió dividir el programa en dos líneas:
Los viveros y huertos comunitarios, enfocados principalmente a la demanda de árboles frutales y hortalizas, seguirían como actividad comunitaria, con reglas de juego mutuamente consentidas, y una planificación más apegada a la realidad que a las buenas intenciones.
En Zambrana – Chacuey la relación se estableció, de antemano, sobre otro plano, debido al esquema organizativo adoptado las actividades colectivas que no podían darse sin la participación, en ausencia de incentivos y las acciones experimentales debían obligatoriamente que partir de los conocimientos de los productores .
enda-dominicana © 2005-2009